A dónde van a parar las ideas

Con frecuencia suelo tener ideas. Aparecen de un momento para otro, sin que las busque o quiera encontrarlas.

Su momento típico es a la mañana de los días de semana. Justo cuando estoy terminando el café y haciendo frente a un sinfín de mails y alertas en el Outlook. Cuando no hay nada que pueda hacer con ellas.

A veces, para no olvidarlas, me envío un recordatorio por email. Una linea, un concepto, o algo que me ayude a recordarlas luego. Pero luego suele ser pasadas las ocho de la noche. Y a esa hora mi cerebro ya no tiene la misma lucidez. No los días de semana.

Otras veces se me ocurren ideas cuando voy caminando por la calle. Suelo pensar como si estuviera escribiendo: estructuro los temas, armo guiones y busco las palabras adecuadas. Lamentablemente, cuando ya estoy delante de la pantalla todo eso ha desaparecido.

Algo similar me ocurre al viajar en metro. Ultimamente agarro el móvil y empiezo a apuntar ideas ahí mismo. Como para que no se me escapen.

Y otro momento clave es el de antes de dormir. Cuando me voy olvidando de los temas del día y creo que empiezo a conciliar el sueño, ahí nomás salta otra idea mas. Y, claro, duermo con el móvil al lado. Así que aqui estoy, tomando nota de ella, a ver si esta vez logra hacerse realidad.

Imagen: stock.xchng


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