El fin de semana pasado fue, según dicen, de los más fríos en años en Catalunya, como consecuencia de una ola de frío siberiano. Casualmente tenía planificado un viaje a la Cerdanya para esos días, a un pueblo que se llama Martinet, por la zona de los Pirineos, donde se pronosticaban las temperaturas más bajas (-11ºC).
La verdad es que sí, hizo mucho frío. Pero había llevado mi nueva réflex, y era mi primera oportunidad para salir a hacer fotos en un lugar alejado de Barcelona. Así que el domingo por la mañana me vestí de esquimal, con guantes y gorro incluidos, y salí a recorrer los caminos que parten del pueblo.
Y tuve mucha suerte: al rato de haber vuelto empezó a nevar de tal manera que todas estas vistas quedaron tapadas de blanco.












¡Buenas placas!
¿Y dónde está tu foto vestida de esquimal?
Estaba sola, no tenía quién me la sacara!